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Sobre la forma de hacer las cosas

Hace ya más de un año y medio escribí un artículo titulado "Por un debate sereno y enriquecedor, pero desde el conocimiento", en el que invitaba a un debate ciudadano pausado e ilustrador sobre la cuestión del futuro modelo de gestión del agua en nuestra ciudad. Desgraciadamente, lo que ha habido ha sido muy poco sereno y muy poco enriquecedor, y hecho, en muchos casos, desde visiones alejadas del conocimiento. Pues, sólo en contadas excepciones ha habido aportaciones de algunas personas que, desde posiciones no apriorísticas, han incorporado cordura y criterio, al contrario de muchas de las posiciones defendidas por algunos grupos y plataformas favorables a la gestión pública, que tan sólo han aportado valoraciones ideológicas y pocos argumentos sólidos y ecuánimes de carácter técnico, jurídico o económico.

De esta forma se ha producido un falso debate, en el que partes sustanciales de la ciudad implicadas en las repercusiones que pueda tener la decisión a adoptar, han sido apartadas del mismo, poco consideradas, incluso escarnecida por otras partes, sin medir estrictamente las consecuencias que, para los ciudadanos y otros sujetos, puede tener una solución al tema del todo alejada de la realidad del servicio de aguas que hasta la fecha ha tenido la ciudad.

Ciertas decisiones unilaterales de la administración local, con mucha ideología y poca imparcialidad, y sin diálogo previo, sobre cuestiones que podían ser abordadas en buena armonía, han tensionado la relación de tal manera que no nos han dejado otra solución que la formulación de los preceptivos recursos legales para defender nuestros derechos, que están, los históricos y los actuales.

Porque, es increíble como se han podido tergiversar los argumentos, como se ha podido alterar el sentido de las cosas, como se han podido decir tantas medias verdades y medias mentiras para justificar determinadas previsiones y decisiones.

Mina Pública d'Aigües de Terrassa no ha querido entrar en este tipo de juego ni de polémicas. Pero ha querido, desde su experiencia, criterio y código de valores, hacer propuestas para el futuro de la gestión del agua en nuestra ciudad, como ha hecho siempre, con proposiciones de diversa índole, desde una perspectiva profesional y funcional, sobre la gestión técnica y económica del servicio y del ciclo del agua, sin incurrir en visiones ideológicas. También con la actualización de su función, modernizando sus objetivos de mejora de la gestión hacia la ciudadanía con una serie de proyectos que teníamos en estudio y planificación.

Pero, tales ideas sobre el futuro del servicio, o no han sido escuchadas o no se nos ha dado la oportunidad de explicarlas y discutir en detalle con representantes municipales, fueran técnicos o políticos responsables directos de la cuestión.

Quizás habremos cometido errores, pero nunca hemos pretendido formular propuestas ilegales y descabelladas. Y lo hemos hecho con el ánimo sereno y tranquilo, y sin negar el papel y el rol que a cada uno le corresponde, pero defendiendo el propio, así como defendiendo los derechos de los empleados, clientes y otros colectivos afectados por la cuestión. Pero la determinación de quienes han querido impedir que seguimos teniendo una participación activa en el abastecimiento de la ciudad, ha imposibilitado el diálogo, y sin diálogo, reiteradamente solicitado por nuestra parte hasta el día de hoy, y sólo a base de requerimientos oficiales y actos administrativos contrarios a nuestra entidad, es muy difícil encontrar solución razonable a las aspiraciones de unos y otros, y poder compaginar la voluntad política de la mayoría del Ayuntamiento con la voluntad legítima de nuestra sociedad, que más allá de la opinión y valoración que se puede hacer de la misma y su trayectoria hasta la actualidad, merecería ser tenida en más consideración por parte de quienes representan oficialmente a la ciudadanía egarense, y más habiendo formado parte durante las últimas décadas, sin que nunca se haya producido ninguna desavenencia grave entre ambas partes, sí discrepancias, sobre determinadas cuestiones concretas, que se habían ido resolviendo razonablemente, sin olvidar el hecho de que estuvieron participando de nuestros resultados económicos.

Como terrassense deseo que la decisión que acuerde el Pleno sea la más adecuada para la ciudad, aunque lo dudo como profesional del sector, sino piensen en el fracaso de Berlín, París, Arenys de Munt, El Figaró, etc. El tiempo lo aclarará. Pero quiero recordar que ya en otra época pasada, cuando el servicio de aguas de la ciudad fue primero colectivizado (parece que vamos hacia ese camino), y después municipalizado, el alcalde republicano, Samuel Morera, hubo de recurrir al ex gerente de Mina, Marian Galí, para que le ordenara y reorganizara la gestión. Por si acaso es necesario, ya saben dónde estamos, a la vez que quedamos a disposición de la ciudad para cualquier colaboración que pueda necesitar.

Por cierto, nunca hemos propuesto constituir una sociedad mixta con aportación de derechos por valor de "70 millones de euros", entre otros motivos, esta cifra en ningún momento la hemos mencionada, debido a que el equipo de gobierno no nos ha concedido la opción de sentarse en una mesa para hablar de ello en base a propuestas concretas.

En definitiva, que se han hecho las cosas como se han hecho, erróneamente desde mi modesto punto de vista, y el resultado es el que es, bastante cuestionable desde mi perspectiva. Pero ello no obsta para que, en aras a mejorar los efectos de estas decisiones, propugne que, entre todos, se encuentren otras fórmulas de cooperación adecuadas para servir mejor a las y los terrasenses, que de eso se trata y no de otra cosa.
 
Marià Galí
Presidente de Mina, Aigües de Terrassa