Principios del siglo XX

A finales del siglo XIX, en concreto el 31 de octubre de 1898, destaca un hecho relevante tanto para Mina como para la ciudadanía de Terrassa: empiezan las obras de construcción del embalse de la Xuriguera, con capacidad para 1.200.000 m³ de agua, las cuales finalizaron en 1902.

Construcción del embalse de Xuriguera

Construcción del embalse de Xuriguera


Imagen del muro de contención

Imagen del muro de contención


En 1919 entran en servicio los clarificadores del Pla de l'Ametllera para depurar las aguas del embalse de la Xuriguera y de la mina Matalonga. Con la intención de cubrir los gastos de ésta y otras obras necesarias para garantizar el consumo y frente a la imposibilidad de hacerlo exclusivamente con el capital social, Mina procede a enajenar, en operaciones sucesivas, diversas cantidades de agua.

Las obras realizadas durante los 100 primeros años para la captación de aguas subterráneas procedentes de los estribos de las sierras ubicadas al norte y noroeste de la ciudad constan básicamente de cuatro ramales principales, con una serie de desvíos o hijuelas de menor importancia, que totalizan la dicha longitud de 14 km y cerca de 400 pozos de registro. Las galerías transcurren a una profundidad de más de 30 m y tienen una altura de 1,20 m y una anchura de 0,65 m. Los cuatro ramales denominados son la mina Baja Oriental, mina Baja Occidental, mina Alta y mina Matalonga, las cuales tenían su punto respectivo de origen a Can Salas, Can Colomer, a los terrenos de los herederos de Josep Torrades y al torrente de la Xuriguera.

Interior de una Mina

Interior de una mina


La ciudad debe a la Mina la actividad, capacidad , dirección y visión de las circunstancias, además de la abnegación y decisión para resolver el problema del abastecimiento de agua no sólo a la población y los servicios municipales, sino también a la industria, mediante la construcción de cinco edificios; fábricas que obtenían su fuerza motriz de las aguas sobrantes.

La construcción del pantano de la Xuriguera y la apertura, en 1927, en el mismo recinto social, de un pozo artesiano de 500 metros de profundidad con resultado negativo representaron un esfuerzo económico de tal envergadura que casi supone la quiebra de la sociedad, situación que salvó un esforzado grupo de terrasenses, con lo cual se volvió a normalizar la vida económica de la empresa en 1931. Constituida en el Ayuntamiento una comisión mixta para resolver la falta de agua que sufría la ciudad, se apuntaron dos soluciones: continuar la perforación del pozo artesiano y estudiar la traída de aguas del río Llobregat.

Como resultado de las gestiones y los esfuerzos para solucionar el problema mencionado, 1934 La Gaceta de Madrid ( actual BOE ) publica la concesión al Ayuntamiento de Terrassa de 4.000 m³ / día de agua del río Llobregat . Siete años más tarde, en diciembre de 1941, el Ayuntamiento otorgó un contrato de ejecución de obras y explotación del servicio para la construcción de las instalaciones necesarias para hacer efectiva la concesión de aguas del río Llobregat, por un periodo de 75 años.